Los neutrinos son el nuevo WiFi

Alguna vez os hemos hablado de neutrinos. Os explicamos lo que eran, descubrimos que no iban más rápidos que la luz y os contamos la historia de Carlos, el físico que se ha ido hasta la Antártida para cazar neutrinos en el día más largo de su vida.

Pero parece que los físicos van más allá. Como sabéis, los neutrinos son partículas con muy poca masa. Muy poca quiere decir que pesan mil millones de veces menos que un átomo de hidrógeno. Por ello, atraviesan la materia con muchísima facilidad y por tanto, son los candidatos ideales a transmitir información de manera inalámbrica. Imaginad una radio o una WiFi sin las interferencias de las paredes o los problemas que da el estar lejos del router.

Unos físicos de la Universidad de California han conseguido hacer esto. Han codificado la palabra neutrino en código binario y la han enviado a través de -atención- 240 metros de pared de dura roca.

Dedicado a los más frikis, ‘neutrino’ en binario es:

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El problema es que, de momento, para generar los neutrinos que envían la señal se necesita un acelerador de partículas de 363 millones de dólares como el que hay en el Fermilab de Chicago. Pero todo se andará. Igual dentro de unos años nuestros móviles se conectan a velocidades estelares gracias a los simpáticos neutrinos.

Fuentes: FayerWayery PhysOrg

Aplicaciones de superconductores (I)

Después de los tres artículos sobre superconductores (1, 2 y 3), vamos a explicaros para qué pueden usarse estos materiales con propiedades tan extraordinarias.

Como los superconductores no ofrecen resistencia al paso de corriente (¿os acordáis?), pueden utilizarse para almacenar una determinada cantidad de corriente eléctrica en un circuito cerrado. Como no hay disipación de energía, puede estar circulando durante mucho tiempo hasta que sea necesaria. Esto es útil, por ejemplo, en zonas industriales, donde el suministro eléctrico durante el día se utiliza continuamente pero donde la producción es mínima por la noche, o en centrales hidroeléctricas y parques eólicos con aerogeneradores, puesto que la electricidad generada en estos lugares se pierde si no se consume.

Los imanes superconductores generan campos magnéticos muy intensos sin pérdidas de energía, que pueden aprovecharse para construir aceleradores de partículas. En ellos, se puede hacer que las partículas colisionen a altas velocidades permitiendo crear otras nuevas cuyo tiempo de vida suele ser muy breve. De esta manera, es posible estudiarlas en unas condiciones controladas.

Gracias al efecto Meissner-Ochsenfeld, es posible también la fabricación de trenes de levitación magnética (maglev). Los imanes repelen al superconductor (diamagneto perfecto) “levitando” sobre él debido al campo magnético opuesto al del imán. Para ello, es necesario mantener refrigerado el superconductor con nitrógeno líquido (a -196 ºC). En Shangai ya hay operativo un tren maglev desde 2002 que alcanza la friolera de 430 km/h. Hacer ésto con un tren convencional requeriría un aporte energético demasiado grande.

Os dejamos con un vídeo de un mini-tren de levitación. Si no fuera por el rozamiento con el aire (y porque el nitrógeno líquido se va evaporando), podría seguir dando vueltas a la vía sin parar…