Antimateria y medicina

Hace poco os hablamos de lo que era la antimateria y seguro que muchos de vosotros os preguntasteis para qué podía servir una sustancia que nada más entrar en contacto con la materia ordinaria se aniquila de forma violenta.Hoy vamos a explicaros cómo la antimateria puede utlizarse en Medicina gracias, precisamente, a esas reacciones violentas que provoca.

Seguro que habéis oído hablar de las técnicas de radiodiagnósico (Los rayos X, el escáner, la resonancia…), especialmente si veis la serie House o los deportes después de un partido contra Holanda. Una de esas técnicas es el PET (tomografía por emisión de positrones), que utiliza antimateria para detectar tumores en el paciente.

Antes de hacer un PET se le inyecta al paciente una pequeña cantidad de elementos radiactivos que emiten, de manera natural, positrones (que, como recordaréis, son la anti-partícula de los electrones). Suelen inyectarse formando parte de moléculas como la glucosa ya que las células enfermas de cáncer consumen mucha más glucosa que las sanas. Así, la molécula radiactiva se acumula en las zonas enfermas y, ahí, emite positrones.

Los positrones se aniquilan con los electrones de las células del paciente y emiten energía en forma de rayos gamma. Basta con colocar un detector capaz de ver estos rayos alrededor del paciente y tratar los datos con un programa informático para localizar dónde está la zona enferma. Por ejemplo, en la imagen se ve un páncreas dañado.

Además de para detectar tumores, con la misma glucosa pueden estudiarse órganos con alta actividad metabólica (como el cerebro o los riñones). Con otras moléculas distintas modificadas especialmente en laboratorios especializados pueden obtenerse imágenes PET de casi todas las partes del cuerpo.

Espero que hayáis entendido el funcionamiento de los PET. Si tenéis alguna duda, escribidnos en los comentarios, en Facebook o en Twitter.

Fotos: Universidad de Columbia y Jens Langner

La sustancia más cara del mundo

¿Sabéis cuál es la sustancia más cara del mundo? ¿El oro? ¿Los diamantes? ¿El grafeno? Os sorprenderá la respuesta, seguro. La sustancia más cara del mundo es la antimateria.

Pero, ¿qué es eso? Para comprenderlo hay que entender primero de qué está hecha la materia. Toda la materia que conocemos está constituida por átomos, pequeñas esferas de los distintos elementos. La teoría atomista surgió en Grecia en la antigüedad. Entonces se creía que los átomos eran indivisibles, pero hoy se sabe que están constituidos por un núcleo con unas partículas llamadas neutrones (sin carga) y protones (cargados positivamente) y una corteza externa de otras partículas más pequeñas llamadas electrones (cargados negativamente).

La antimateria es una sustancia que está compuesta de átomos con partículas «contrarias». Los antiprotones son negativos y los antielectrones (o positrones) son positivos. Cuando una partícula de materia y su gemela de antimateria se encuentran, se aniquilan mutuamente convirtiendo toda su masa en energía. Precisamente por esto es tan difícil y cara de fabricar: hay que evitar que una vez fabricada la antimateria se encuentre con materia. Esto es tan complicado que tan sólo el 1% de la antimateria creada «sobrevive» a la aniquilación estabilizada en campos magnéticos. El proceso además requiere instalaciones enormes y cantidades inimaginables de energía. Es por esto que la antimateria es la sustancia más cara. La NASA estima su coste real en unos 60.000 millones de dólares el miligramo. Un miligramo de oro, por ejemplo, cuesta menos de 5 céntimos.

Fabricar antimateria parece una locura, pero las antipartículas pueden ser muy útiles. Si queréis saber cómo, no dejéis de leer Electrones Excitados.com