
Los retos tecnológicos de los físicos estimulan a los científicos e ingenieros. Los aparatos desarrollados para estas investigaciones básicas encuentran otras aplicaciones y algunos permiten por ejemplo explorar el interior de los volcanes, el cuerpo humano, la corteza terrestre, monitorizar la atmósfera y los océanos…
Para detectar las señales inducidas por los hipotéticos WIMPs, partículas masivas postuladas como posibles constituyentes de la materia oscura, algunos experimentos alojados en laboratorios subterráneos utilizan detectores que trabajan a temperaturas cercanas al cero absoluto y sensibles a variaciones de temperatura de millonésimas de grado. Los laboratorios subterráneos ofrecen también el entorno ideal para medidas de bajas contaminaciones y otras aplicaciones. Por otro lado, los detectores de rayos cósmicos pueden utilizarse para inspeccionar el interior de volcanes o pirámides, como observatorios oceánicos para estudiar los fondos abisales.
Imagen: El volcán Sarychev en erupción (NASA).

Hornos termonucleares, fábricas de partículas, las estrellas nos envían incesantemente un increíble número de mensajeros. Sólo la luz de su superficie es accesible a nuestros telescopios, sin embargo, algunas partículas como los neutrinos vienen directamente del corazón de las estrellas permitiéndonos desvelar sus más íntimos secretos.
De interacción débil con la materia, neutros y con una masa minúscula, millones de neutrinos cósmicos nos atraviesan constantemente. Protegido por la radiación producida por otras partículas, el experimento Borexino caza neutrinos procedentes del Sol en las profundidades de un laboratorio subterráneo. Emitidos casi instantáneamente por el Sol, al contrario que los fotones, que salen de la estrella tras un tortuoso camino que puede durar un millón de años, los neutrinos nos informan sobre las reacciones termonucleares que los producen. Este tipo de experimentos, nos permiten estudiar también neutrinos producidos en el interior de la Tierra por desintegraciones radioactivas o comprender mejor las misteriosas propiedades de estas partículas, tales como su naturaleza oscilante.
Imagen: Space.com
En la categoría (Bioquímica) por Fernando el día 17-11-2008

Aviso: ésto no es una noticia de ciencias, pero es que me hace mucha ilusión. Hoy, en las prácticas de Bioquímica y por primera vez en mi vida he estado cultivando bacterias. Os parecerá una chorrada, pero a mí me ha parecido muy interesante. El orden que hemos seguido ha sido el contrario al lógico, porque las placas de Petri las teníamos ya preparadas al llegar y nosotros hemos preparado otras al acabar la práctica. Pero de todas formas, os cuento todo como si hubiéramos empezado de cero, teniendo que prepararnos nuestras propias placas.
Mañana veremos qué tal ha salido la cosa, y seguiremos con los sucesivos pasos de la práctica que, si me parecen igual de interesantes, intentaré contaros aquí.
Espero que os guste. Haced clic en “leer más” para ver el artículo completo.
Lee el resto »