Linfocito T matando a una célula cancerosa

El artículo más visto y más comentado de la historia de este blog es «a la caza de la bacteria«, en el que publicamos un vídeo en el que se ve cómo un leucocito humano persigue durante un rato a una bacteria para acabar fagocitándola.

Por motivos obvios, el vídeo que os presento a continuación no ha podido evitar recordarme a dicho artículo. Lo encontré dando una vuelta por ALT1040 el domingo pasado.

El vídeo lo ha grabado al microscopio la profesora Gillian Griffiths, de la Universidad de Cambridge. En él vemos cómo un linfocito T (un tipo de células del sistema inmune conocidas como células asesinas, porque se dedican a eliminar amenazar para el organismo) se acerca a una célula tumoral (azul). Primero, el linfocito T (verde) la reconoce. Luego, poco a poco la va recubriendo entera. En la parte final del vídeo se usa otro contraste para ver mejor (en amarillo) al linfocito. Se aprecia cómo ha cubierto completamente a la célula tumoral y, poco a poco, la ataca hasta que finalmente acabe con ella.

Para que os hagáis una idea del tamaño real de lo que estáis viendo, las células T tienen sólo 10 micras de largo o, lo que es lo mismo, 10 veces menos que el diámetro de un pelo.

En un artículo próximo os explicaremos con detalle qué son exactamente las células asesinas y cómo trabajan en el organismo para eliminar células enfermas sin dañar las sanas que las rodean.

Os recomiendo además que, si tenéis tiempo, le echéis un ojo a toda la lista de reproducción de «Bajo el microscopio», la serie en la que está incluido este vídeo, que contiene muchos más, a cual más sorprendente.

Fuente: ALT1040
Vídeo en Youtube: Enlace

Implante coclear

El implante coclear es un aparato de alta precisión que se implanta en pacientes que padecen sordera y que restablece su audición. Sin embargo, hay que recordar que se trata de una prótesis, por lo que no cura definitivamente la sordera.

El oído humano tiene la misión captar, codificar y transferir al cerebro la información sonora del entorno.

El sistema auditivo está formado por tres partes diferentes especializadas: el oído externo, el oído medio y el oído interno. Es en este último donde se coloca el implante coclear. Cada uno de los tres elementos que integra el sistema auditivo está especializado en una tarea; si una de las partes fallara, las partes sanas dejarían de cumplir con su función. Para las personas cuya audición es normal, el mecanismo es el siguiente: las ondas sonoras atraviesan el oído externo, llegan al tímpano, que es una membrana, y éste vibra. A su vez, se encuentra conectado a la cadena de huesecillos que todos conocemos de nuestros tiempos jóvenes de colegio -y de ver «La vida es así» – : martillo, yunque y estribo. Gracias a estos huesos, se ponen en movimiento los fluidos del oído interno y determinadas células (las células ciliadas del caracol, u órgano de Corti) transforman esta vibración en impulsos eléctricos que llegan al cerebro a través de fibras nerviosas.

El objetivo del implante coclear es reemplazar la función de la cóclea dañada, en el oído interno, sustituyendo a estas células ciliadas que hacen de «traductor» entre las vibraciones – físicas- del oído y los impulsos eléctricos -químicos- del cerebro. Como la cóclea se estimula directamente mediante señales eléctricas, los componentes del oído externo y medio ya no sirven, siendo sustituidos por otras partes externas del implante. Así, la información llega codificada al cerebro. El sonido se capta a través de un micrófono y se envía a un procesador, normalmente, colocado detrás de la oreja. Éste codifica los sonidos en señales eléctricas y los envía a través de un cable a la antena de transmisión.

Así que, para niños que nacieron sordos, y son implantados ya desde pequeñitos, es posible desarrollar un lenguaje similar al de otros niños, muchos necesitarán aprender labio-lectura pero no será vital para ellos, ni necesitarán intérpretes de lengua de signos y podrán valerse por sí mismos para comunicarse con el resto del mundo.

El implante permite oír el tráfico, la bocina de los coches, vehículos y sirenas de emergencia, nombres, etc. Es importante porque puede servir de alerta en situaciones peligrosas. La información sonora recibida también ayuda a comprender el lenguaje y leer los labios más fácilmente. Esto es de un valor incalculable en niños que están aprendiendo a hablar para los que, tener un lenguaje comprensible, puede abrirles el camino a oportunidades sociales, educacionales y de conversación en un mundo de audición interactiva.