I. Del cielo al espacio

Durante miles de años, la Humanidad ha observado y medido, admirado y temido la bóveda celeste cuyo inmutable conjunto de estrellas marcaba su vida. Imaginar que la Tierra y esas estrellas se mueven de hecho en el mismo espacio casi infinito, no ha sido fácil. Fue necesario abandonar la «evidencia» de que nuestro planeta estaba en el centro de una esfera de estrellas fijas.

Desde la antigua Babilonia, la Humanidad observa un firmamento en el que las estrellas parecen moverse alrededor de la Tierra. Según las antiguas creencias, el cielo es una cúpula en la que miles de estrellas visibles están incrustadas, y la Vía Láctea el rastro dejado por las almas en su camino hacia el cielo, o la leche materna dispersada por Hera y que amamantaba a Hércules. Esta visión geocéntrica del mundo se resquebraja en 1543 gracias a Copérnico, y se desmorona definitivamente cuando Galileo Galilei usa por primera vez un telescopio para observar el firmamento. Las manchas solares o las montañas lunares ponen en tela de juicio el modelo de esferas perfectas. El uso de telescopios cada vez más potentes va a poblar el Universo de nuevos cuerpos celestes como las galaxias, cuya verdadera naturaleza no será comprendida hasta la década de 1920.

Imagen: «La vía láctea, hogar de tantos planetas«, Jet Propulsion Laboratory, NASA Images.

El elemento 112

Para todos los amantes de la química, que sepáis que ya hay nombre para el elemento 112. Como sabéis, los elementos del séptimo periodo se han sintetizado casi todos en laboratorios de todo el mundo. Sus descubridores proponen a la IUPAC un nombre y, ésta, pasado un tiempo, decide (o no) bautizar a los nuevos habitantes del sistema de Mendeléiev.

A lo que voy. El elemento 112 (que a partir de ahora acompañará al zinc, el cadmio y el mercurio en el grupo 12) fue sintetizado en 1996 y se llamará Copernicio (en honor al astrónomo Nicolás Copérnico) y llevará por símbolo Cn, aunque originalmente se propuso Cp (que yo veía algo más lógico, dicho sea de paso).

Por si tenéis curiosidad, el copernicio se aisló de una reacción nuclear entre plomo y cinc, a saber:

Podéis leer más información en WebElements y en la Wikipedia. En ésta última todavía lo llaman Ununbio, pero imagino que en breve se actualizará la información con el nuevo nombre recomendado por la IUPAC.