Los espejos que quedaron allí

Los primeros astronautas en la Luna dejaron ahí unos cuantos sets de espejos con cristales especialmente fabricados para que reflejen la luz incidente venga de la dirección que venga de vuelta a su origen. En éste vídeo explican muy bien (aunque en inglés) cómo funciona el invento y cómo puede usarse para hacer medidas muy exactas de las distancias Tierra-Luna y, por tanto, de la trayectoria del satélite alrededor de nuestro amado planeta. Y aunque no son perfectas, las leyes de Newton se ajustan bastante a los movimientos que se detectan experimentalmente. Lo cual me parece alucinante, teniendo en cuenta que Sir Isaac enunció esas leyes hace unos 400 años.

Ved el vídeo a ver qué os parece:

Por Youtube hay muchos más vídeos explicando ésto. Y en Fogonazos también han dedicado un artículo a otro científico que hace exactamente lo mismo que el que sale en el reportaje de la BBC que os muestro.

Los espejos son una prueba más de que las misiones Apollo pisaron la Luna. ¿O creéis que los fotones que se reflejan lo hacen simplemente en la superficie lunar? Realmente 10-20 fotones de varios billones no son tantos. Dejo la conspiración abierta para que la sazonéis al gusto.

¿Qué fue del pobre Collins?

Todos recuerdan a Neil Armstrong y a Edwin «Buzz» Aldrin. Pero casi todos olvidan al pobre de Michael Collins, el astronauta «pringao» que tuvo que quedarse en la nave orbitando la Luna mientras sus compañeros daban paseos con seis veces menos gravedad que en la Tierra. Pasaba momentos aislado totalmente, sin tener siquiera comunicación con Houston.

Un interesante artículo sobre los malos ratos que pasó (sobretodo pensando en qué pasaría con su vida si sus compañeros no pudieran volver) lo podéis encontrar en Fogonazos y en The Guardian.

De todas formas, aunque mucha gente no le recuerde, en Estados Unidos ha recibido medallas valorando lo difícil que fue su papel en la Apollo 11, ha ocupado varios cargos públicos (incluido el de director del Smithsonian’s National Air and Space Museum) y ha escrito varios libros sobre sus peripecias espaciales.

Los Electrones, en su especial espacial, no se olvidan de Michael.