¿Llegaremos a ser inmortales?

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La evolución de la sociedad y el desarrollo tecnológico se ha acelerado en las últimas décadas. En comparación con esta aceleración, la velocidad de los cambios biológicos es ridícula. Dicho de otra manera el cerebro es mucho más plástico y rápido que los genes. Este último hecho explica algunos fenómenos biológicos como el envejecimiento o el hecho de que esté aumentando la obesidad. Realmente engordamos porque han cambiado nuestros hábitos de vida que ahora son mucho más sedentarios, pero nuestro programa genético sigue dando prioridad al almacenamiento de sustancias de reserva ya que la carencia ha sido, y aún es para muchos, la situación habitual del ser humano.

La razón biológica del envejecimiento es económica: resulta mucho más rentable energéticamente promover la reproducción de los jóvenes que mantener con vida a los individuos ya que lo más probable es que mueran por ataque de un depredador o por una infección.

Para comprender mejor este hecho hay que descender al nivel molecular y ver en qué se traduce el envejecimiento. Lee el artículo completo sólo en ElectronesExcitados.com

El principal acontecimiento que marca la bioquímica del envejecimiento es el daño y/o los errores en el ADN, ya sea por errores acumulados en su duplicación, por el acortamiento de los telómeros o o por el daño que unos iones llamados radicales libres o ROS (especies de oxígeno reactivos) producen en el ADN mitocondrial.

Daño en el ADN mitocondrial:

La mitocondria es el orgánulo celular en el que se producen las reacciones de oxidación que en último término producen la energía que se utilizará para el funcionamiento de las células. Durante este proceso se producen sustancias como iones de oxígeno, peróxidos o radicales libres. Estas moléculas son extraordinariamente reactivas y dañan los ácidos nucleicos, tanto de la propia mitocondria como los del núcleo ya que tienen capacidad de llegar hasta allí. Afortunadamente existen mecanismos para reparar el ADN y las células también disponen de orgánulos, los peroxisomas, que pueden neutralizar parte de estos ROS. Pero estos mecanismos no protegen completamente y la acumulación de errores provocan el mal funcionamiento de las estructuras celulares que conlleva la degeneración propia del envejecimiento.
Si existen mecanismos para neutralizar estos agentes nocivos, ¿por qué no se emplean al 100 %? Como ya se ha dicho hay que elegir entre gastar energía para sobrevivir o para reproducirse y el programa genético ha elegido esto último porque el esfuerzo de la perpetuación puede verse truncado por la muerte infecciosa o accidental.

Acortamiento de los telómeros:

Los telómeros son los extremos de las moléculas de ADN que se suelen localizar en los extremos de los cromosomas. El proceso de duplicación de la molécula de ADN, algo que ocurre miles de millones de veces cada día en el cuerpo humano, tampoco es perfecto y cada vez que ocurre se acorta la longitud de la molécula de ADN que se duplica. La naturaleza ha previsto este hecho dotando a los telómeros de secuencias repetitivas e inútiles de ADN pero llegará un momento en el que se agoten y comiencen a verse mermadas secuencias de ADN útiles. Se podría decir que cuanto más largos sean los telómeros de un individuo o una especie más longeva será.

¿Llegaremos a ser inmortales?

La inmortalidad no es algo imposible en la naturaleza. Además de las bacterias, existen animales de vida eterna como la hidra de agua dulce o alguna medusa como la Turritopsis nutricula. Por otro lado algunas células de nuestro cuerpo se perpetúan: son las células madre de los gametos, es decir, las células que darán lugar a los óvulos y espermatozoides. Sin lugar a dudas el estudio de estas células podrá mostrar algunas claves sobre la inmortalidad.

TABLA LONGEVIDAD 2

La ciencia va haciendo descubrimientos que nos proporcionan algunos indicios para poder tener conductas que pueden prolongar nuestra vida en mejores condiciones. De hecho, hace cien años la vida media era 25 años inferior a la de hoy. Además del mantenimiento del sistema circulatorio en buenas condiciones para asegurar el imprescindible aporte de oxígeno a las neuronas, la dieta hipocalórica ha prolongado la vida en ratones. La reducción en un 30 % de la ingesta calórica, no más, en los ratones se ha visto que aumenta la longevidad. Este hecho está en sintonía con la tesis que se ha presentado en esta entrada del blog: dado que los periodos de hambruna son malos momentos para reproducirse puesto que la progenie apenas tiene posibilidades de supervivencia, el organismo dedica más recursos al mantenimiento del individuo.

También hay abundante literatura científica que sitúa a agentes antioxidantes como la vitamina C o la SOD (superóxido dismutasa) como sustancias capaces de neutralizar a estos radicales libres. No obstante no se puede afirmar con rotundidad que la ingesta de estos antioxidantes tenga una correlación significativa con el retraso en el envejecimiento. La muerte es inexorable pero es muy probable que el ser humano aún no haya tocado el techo de su longevidad.