Metales para la eternidad

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Todos estamos preocupados por problemas medioambientales como el calentamiento global, la destrucción de la capa de ozono o el cambio climático. Las ciudades modernas necesitan grandes cantidades de energía y materiales y generan, además, toneladas de productos de desecho y contaminantes. Hay que superar este paso y alcanzar la sostenibilidad. Es ahí donde entra en juego el reciclaje.

Algunos materiales como el papel sólo pueden reciclarse un número limitado de veces porque las fibras se acortan más y más cada vez. Otros, como el vidrio, tienen una vida más larga. Pero hay unos materiales cuya vida, reciclado tras reciclado, es eterna: los metales.

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Los metales están presentes en baterías, teléfonos móviles, ordenadores, catalizadores de coches… Estos dispositivos tienen plomo, mercurio, germanio, paladio, níquel, cadmio o sustancias ignífugas con bromo. Todos estos elementos pueden producir serios daños en la salud de las personas y en el medio ambiente. Cada año se tiran a la basura 30 millones de ordenadores en Estados Unidos y 100 millones de teléfono en Europa. De esta “basura electrónica” tan sólo el 20% se recicla. El resto va toda a vertederos e incineradoras.

Algunos grupos como Umicore (en Hoboken, Bélgica, cerca de Antwerpen) disponen de la tecnología para reciclar más de 17 metales distintos usando procesos sostenibles y operaciones limpias.

En la naturaleza, el oro aparece como metal puro (con impurezas de plata y metales del grupo del platino casi siempre), a veces formando sales con teluro y, muy a menudo, en minas de cobre. Los yacimientos con oro tienen alrededor de 5 gramos por tonelada de mineral (5 ppm). Los móviles, en sus circuitos pueden contener hasta 350 ppm (70 veces más). El oro se obtiene clásicamente mediante un complejo proceso metalúrgico conocido como “copelación”. Para reciclarlo puede separarse químicamente: se separa con ácido clorhídrico de la plata (que precipita como AgCl) y el platino (que se disuelve). Luego se purifica electroquímicamente obteniendo oro de hasta un 99,99%. Su uso más común es la joyería pero, como habéis visto, también es muy preciado en electrónica donde suele usarse aleado con paladio en resistencias y potenciómetros.

Recycling for Eternity.pdf (p?na 2 de 2)

Un 25% de la plata se consume en fotografía porque es sensible a la luz pero también se utiliza en tratamientos de heridas (por su poder bactericida) y como catalizador. En Umicore reciclan 2400 toneladas de plata cada año.

El paladio puede absorber hidrógeno hasta 600-900 veces su volumen. Es el mejor catalizador para hidrocarburos y es muy usado en los coches. Un catalizador puede estropearse o envenenarse… pero el platino puede reciclarse y volver a usarse una y otra vez.

En Umicore nos explicaron que la cantidad de energía que se necesita para reciclar los metales (el oro, la plata, el paladio, el aluminio y tantos otros) es en general mucho menor (alrededor de un 90% menos) de la que se requiere para su extracción de las minas. Con esto se reducen además las emisiones de CO2. La calidad de los metales recuperados es exactamente la misma. Impresionante, ¿no?

Así que ya sabéis, las latas de aluminio al contenedor amarillo y los componentes electrónicos viejos (móviles, ordenadores, pendrives…) llevadlos siempre a un punto limpio, no a la basura.

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