Serendipias: Ramón y Cajal

Dictionary

Los sucesos fortuitos siempre han influido en los descubrimientos científicos. Muchos pensarán, pobres infelices, que podrían considerarse hallazgos «de segunda», o que el investigador ha tenido demasiada suerte. Nada más lejos de la realidad queridos lectores. La serendipia, (lit. del inglés «serendipity») esa mezcla de azar, pero también de astucia, sagacidad y trabajo, esos momentos de eureka como el de Arquímedes que han tenido enormes consecuencias en la Historia de la Ciencia.

Hoy os hablamos del premio Nobel español Santiago Ramón y Cajal y de cómo realizó un descubrimiento genial aunando conocimientos de histología, fotografía y química.

Cajal1

Cajal fue un niño inquieto y amante del dibujo. Caricaturizaba a sus profesores y fue castigado en más de una ocasión en un cuartucho oscuro que tenía una ventana con grietas. Durante uno de estos encierros, aburrido como estaba, se le ocurrió mirar al techo; no podía creerlo: encontró proyectada en el techo la imagen invertida de la plaza a la que daba el ventanillo. Vamos, que se había topado «sin querer» con la cámara oscura. Así comenzó su afición por la fotografía, que ya no abandonó nunca.

La casualidad o, como ya mencioné antes, la serendipia, no acaba aquí amigos míos. Las técnicas de tinción histológica y el viraje fotográfico están estrechamente relacionados y guardan un sinfín de similitudes. A Cajal le asombraba profundamente la ignorancia de los fotógrafos en el proceso de revelado. Planteaba muchas preguntas sobre Química y Física pero nadie era capaz de saciar su curiosidad: dedujo que les importaba entre un pimiento y nada. Y como no se podía quedar sin conocer el final de la película, investigó. Y lo hizo a conciencia: se convirtió en fabricante de placas de vidrio emulsionadas, que preparaba por las noches con ayuda de su mujer, a la luz de una linterna roja. Sí, a los vecinos les parecía raro y lo tomaban por loco o, peor, aficionado a las artes oscuras. Pero las placas de emulsión sensible de bromuro de plata eran diez veces más rápidas que las placas de colodión húmedo utilizadas hasta la fecha: nació la toma instantánea. Cajal hizo numerosos ensayos y encontró la manera de mejorar las placas rápidas. Se dice que con Cajal se ganó un Nobel, pero se perdió la oportunidad de crear una gran industria fotográfica en España.

«En los campos de la observación, el azar favorece sólo a la mente preparada». Louis Pasteur.

Para ver las células es necesario teñirlas, pero no todos los colorantes permiten observar de todas las células y no todos se fijan en las células que nos interesan. Por entonces no se tenía muy claro cómo teñir células del tejido nervioso: los procedimientos no se habían desarrollado. Cajal estudió el método propuesto por Golgi para hacer esta tinción, que había sido desdeñado por muchos. Siguiendo una corazonada se dispuso a investigar. Además de las disoluciones usadas por Golgi, tenía otras muchas en la misma mesa con las que investigaba el revelado fotográfico. En una de éstas, se confundió de frasco… y logró una tinción de tejido nervioso fetal novedosa y mucho más rápida que la llevada a cabo por Golgi. Y no sólo eso, en aquel momento, la teoría de que todas las células humanas están unidas entre sí, fue echada por tierra: el tejido nervioso tiene estructura arborescente y cada célula es totalmente autónoma.

Como véis, hay casos en los que la mera suerte se convierte en serendipia, y se llega a un resultado muy superior e incluso diferente a lo que se había planteado. De lo que no queda duda es de que, sin trabajo y esfuerzo, sin dedicación, no hay suerte que valga en cualquier trabajo científico.

7 opiniones en “Serendipias: Ramón y Cajal”

    1. A mí también. Tenía ganas de escribir sobre eso y gracias a Irene por fin hemos publicado un artículo serendípico 😛 Muchas gracias por comentar, Ricardo.

  1. He estado buscando por la interwebs y aparentemente el origen de la palabra viene de la leyenda persa de «Los tres principes de Serendip».
    Hay un vino muy reciente llamado Serendipia que en su etiqueta cita a Virgilio: «La fortuna favorece a los valientes de espíritu», creo que también es muy apropiada para definir a Ramón y Cajal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *