VII. En el corazón de las estrellas

Hornos termonucleares, fábricas de partículas, las estrellas nos envían incesantemente un increíble número de mensajeros. Sólo la luz de su superficie es accesible a nuestros telescopios, sin embargo, algunas partículas como los neutrinos vienen directamente del corazón de las estrellas permitiéndonos desvelar sus más íntimos secretos.

De interacción débil con la materia, neutros y con una masa minúscula, millones de neutrinos cósmicos nos atraviesan constantemente. Protegido por la radiación producida por otras partículas, el experimento Borexino caza neutrinos procedentes del Sol en las profundidades de un laboratorio subterráneo. Emitidos casi instantáneamente por el Sol, al contrario que los fotones, que salen de la estrella tras un tortuoso camino que puede durar un millón de años, los neutrinos nos informan sobre las reacciones termonucleares que los producen. Este tipo de experimentos, nos permiten estudiar también neutrinos producidos en el interior de la Tierra por desintegraciones radioactivas o comprender mejor las misteriosas propiedades de estas partículas, tales como su naturaleza oscilante.