II. Más allá de la luz

Hasta finales del siglo XVIII, lo que conocíamos del Universo se limitaba a aquello que éramos capaces de ver. William Herschel abrió un nuevo camino al descubrir por primera vez una radiación invisible al ojo humano, el infrarrojo. Seguirían el descubrimiento del ultravioleta, los rayos-X, las ondas de radio, etc. revelando nuevas e insospechadas imágenes del Universo.

Observada desde dos millones de años luz de distancia, M82 se muestra como una típica galaxia espiral irregular. Los satélites espaciales Spitzer y Chandra revelan una imagen muy diferente: en el infrarrojo, es la galaxia más luminosa del firmamento inmersa en una nube de gas frío y polvo (aquí en rojo). La observación en rayos-X también revela una enorme emisión a millones de grados emergiendo del centro galáctico (aquí en azul). Hace cien millones de años la galaxia M81 pasó rozando. Este encuentro celeste provocó el nacimiento de numerosas estrellas masivas que evolucionaron hacia supernovas. De esta forma, grandes cantidades de materia estelar joven son emitidas por la galaxia a millones de kilómetros por hora.

Imágenes: «La galaxia M82», Hubble Space Telescope y Jet Propulsion Laboratory, NASA Images.

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