El átomo (I) – El pudín de pasas

Hoy, todos sabéis que la materia está compuesta por unas cositas diminutas llamadas átomos. Nosotros somos un montón de átomos de carbono, hidrógeno, oxígeno, fósforo y nitrógeno, mayoritariamente. Un lingote de oro está hecho de millones de átomos de dicho metal. Pero, ¿qué es un átomo? ¿Por qué se llaman así? ¿Hay cosas más pequeñas?

El átomo debe su nombre al griego Demócrito. Fue él quien dijo que la materia estaba hecha de partículas pequeñas que, según él, no se podían dividir. Las llamó átomos, que en griego significa indivisible. Newton, en su época, fue un firme defensor de las teorías de Demócrito en el siglo XVII y fue John Dalton quien, más tarde, reutilizó estas ideas en su Teoría Atómica y sentó las bases de la Química moderna.

De todas formas, el hecho de que el átomo fuera indivisible no duró mucho. A finales del siglo XIX, J.J. Thomson demostró, gracias a un tubo de rayos catódicos, que dentro de los átomos había unas partículas más pequeñas de carga negativa a las que se bautizó como electrones (¿os suenan?). Tras este descubrimiento, postuló que los átomos deberían ser como un pudín de pasas. La masa esponjosa del pudín estaría cargada positivamente y espolvoreada de manera aleatoria con pasas (electrones) negativos que acabarían compensando la carga.

Modelo de Thomson del pudín de electrones

Modelo de Thomson del pudín de electrones

Pero todas estas teorías iban a cambiar en el siglo XX con nuevos experimentos y, sobre todo, iban a cambiar con las nuevas ideas que trajo a la ciencia la Física Cuántica.