Torres Quevedo, inventor

Nuestro lector Miguel Ángel (@eliaio) del blog Memoria Residual nos ha cedido este magnífico artículo suyo sobre Leonardo Torres Quevedo, un ingeniero e inventor español creador de cachivaches más que originales allá por los comienzos del siglo XX. Disfrutadlo (y recordad que no hay problema en enviarnos cualquier cosa, si nos gusta, la publicamos encantados).

He oído por la radio que el diez  febrero de este año se cumplían quince años de la primera victoria de Deep Blue contra Kasparov. Después de soltar alguna imprecación referente a lo rápido que pasa el tiempo he pensado en máquinas que juegan al ajedrez y no he podido evitar acordarme de Torres Quevedo.

¿Qué quien fue Torres Quevedo? Sencillamente uno de los mas grandes ingenieros de la historia, y español. Por eso prácticamente nadie lo conoce, claro. Y me ha venido a la mente porque ya en 1912 construyó una máquina que jugaba al ajedrez. Pero no solamente tenía fichas movidas por un brazo mecánico y un tablero capaz de saber donde colocaba la pieza el contrario, realmente jugaba y ganaba al ajedrez. Obviamente no jugaba partidas completas, sólo ejecutaba el mate de rey y torre contra rey, pero hay que tener en cuenta que este genio fue capaz con ruedas dentadas e ingenios de este tipo de crear una máquina capaz de aprender el algoritmo del mate y ejecutarlo dependiendo de los movimientos del contrario.

Pero no sólo ésto, Torres Quevedo inventó muchísimas cosas en distintos campos, por ejemplo:

  • En relación con la mencionada máquina creó multitud de máquinas de calcular capaces incluso de resolver ecuaciones de segundo grado.
  • Mejoró el dirigible y fabricó multitud de ellos que fueron usados en la Primera Guerra Mundial.
  • Revolucionó el panorama de los transbordadores y teleféricos llegando a construir el primero en el mundo para el transporte de personas. Tras este logro,  instaló teleféricos por medio mundo, siendo el mas famoso el Spanish Aerocar, sobre las cataratas del Niágara y que sigue funcionando desde 1916.
  • Inventó el primer mando a distancia, el Telekino, capaz de manejar vehículos mediante ondas de radio.
  • Ideó y fabricó el puntero proyectable percusor de los actuales punteros láser, así como varios proyectores dedicados a la educación.

En fin, un auténtico genio que de haber nacido en Nueva York, Londres o París estaría en boca de todos. Pero tuvo que nacer en Molledo, España y por eso pocos saben de su existencia. Hoy en día, por lo menos, hay unas ayudas del Ministerio de Ciencia e Innovación que llevan su nombre.

Más información en: TorresQuevedo.org, una web dedicada al genio.