Hasta finales del siglo XVIII, lo que conocíamos del Universo se limitaba a aquello que éramos capaces de ver. William Herschel abrió un nuevo camino al descubrir por primera vez una radiación invisible al ojo humano, el infrarrojo. Seguirían el descubrimiento del ultravioleta, los rayos-X, las ondas de radio, etc. revelando nuevas e insospechadas imágenes del Universo.
Observada desde dos millones de años luz de distancia, M82 se muestra como una típica galaxia espiral irregular. Los satélites espaciales Spitzer y Chandra revelan una imagen muy diferente: en el infrarrojo, es la galaxia más luminosa del firmamento inmersa en una nube de gas frío y polvo (aquí en rojo). La observación en rayos-X también revela una enorme emisión a millones de grados emergiendo del centro galáctico (aquí en azul). Hace cien millones de años la galaxia M81 pasó rozando. Este encuentro celeste provocó el nacimiento de numerosas estrellas masivas que evolucionaron hacia supernovas. De esta forma, grandes cantidades de materia estelar joven son emitidas por la galaxia a millones de kilómetros por hora.
Durante miles de años, la Humanidad ha observado y medido, admirado y temido la bóveda celeste cuyo inmutable conjunto de estrellas marcaba su vida. Imaginar que la Tierra y esas estrellas se mueven de hecho en el mismo espacio casi infinito, no ha sido fácil. Fue necesario abandonar la “evidencia” de que nuestro planeta estaba en el centro de una esfera de estrellas fijas.
Desde la antigua Babilonia, la Humanidad observa un firmamento en el que las estrellas parecen moverse alrededor de la Tierra. Según las antiguas creencias, el cielo es una cúpula en la que miles de estrellas visibles están incrustadas, y la Vía Láctea el rastro dejado por las almas en su camino hacia el cielo, o la leche materna dispersada por Hera y que amamantaba a Hércules. Esta visión geocéntrica del mundo se resquebraja en 1543 gracias a Copérnico, y se desmorona definitivamente cuando Galileo Galilei usa por primera vez un telescopio para observar el firmamento. Las manchas solares o las montañas lunares ponen en tela de juicio el modelo de esferas perfectas. El uso de telescopios cada vez más potentes va a poblar el Universo de nuevos cuerpos celestes como las galaxias, cuya verdadera naturaleza no será comprendida hasta la década de 1920.
Gracias a un plug-in que he instalado en el blog los Electrones se pueden leer con total comodidad desde un dispositivo móvil como el iPhone o el iPod Touch.
Como véis, la interfaz es sencilla, se ven claramente los últimos titulares, la categoría a la que pertenecen, la fecha de publicación y los comentarios que tienen. Así es mucho más fácil de ver, sin necesidad de ir haciendo zoom hacia delante y hacia atrás casa dos por tres.
He pensado que podría ser útil para algunos lectores. Si preferís seguir accediendo a la versión clásica, bajad hasta el final de la página y poned en off el recuadrito “Mobile Theme“.
Como sabréis, este año se celebra el Año Internacional de la Astronomía, conmemorando la primera vez que Galileo se puso a mirar y estudiar el espacio con un telescopio. En Julio ya tuvimos un especial del aniversario de la llegada a la Luna y, ahora, vamos a ofreceros unos pequeños textos sobre astronomía y la apasionante física de astropartículas.
Como sabéis, hace poco estuve involucrado en un proyecto (la “Semana de las astropartículas”) sobre el tema y, aunque no lo comenté, dicho proyecto engloba también esta serie de artículos. Están escritos por varios físicos de distintos países pertenecientes a la red europea de astropartículas. Fueron expuestos a modo de póster en el stand de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza en el Pabellón de la Ciencia durante las fiestas del Pilar y ahora llegan a todos los rincones del mundo gracias a internet.
Gracias a Carlos Pobes, cabeza pensante de muchas de las ideas de la Semana y quien creó casi todo el guión de “La Magia de las Astropartículas” y a Marisa Sarsa y Clara Cuesta, todos investigadores en el Laboratorio de Física Nuclear y Altas Energías, por su trabajo y por estar dispuestos a colaborar con los Electrones cediéndonos los textos de los pósters.
Dentro de poco y, en pequeñas dosis, iremos subiendo los artículos a la red para que los disfrutéis.
¿Qué haces cuando tienes encendido el ordenador? Seguramente, pasas la mayor parte del tiempo usando internet, sea cual sea tu navegador habitual. Facebook, Twitter, Youtube, el correo, distintos blogs…
Los chicos de Google han pensado: “y el resto de los programas, ¿para qué?” Por eso han pensado en crear un sistema operativo basado en su navegador Chrome. Enciendes el ordenador y zas, ya estás en internet, porque todo lo que haces está en internet.
¿Es el futuro? ¿Usar el ordenador sólo en y para internet? Para netbooks y viajes de negocios, quizás no esté tan mal pensado. ¿Qué opináis vosotros?