El 4 del futuro
Hablo, cómo no, de Blake Griffin. Ese mismo jugador, número uno del draft 2009, que no jugó ni un solo minuto por lesión durante la temporada pasada. Se temía por él: podía ser un nuevo caso Oden. No obstante, por el momento parece que la fortuna tiene reservado al joven power forward un futuro mucho mejor.
Creo que no soy el único que ve en el “rookie” Griffin una evolución en su posición como en su día lo fue Dwight Howard. Al más puro estilo americano, es verdad, porque en esa evolución lo que prima es el cambio físico. Los fundamentalistas, amantes del baloncesto táctico europeo, dirán que es una bestia más como Superman o Lebron con una interpretación del juego alejada de lo que debe ser el baloncesto, al menos según ellos. Sin embargo, es indudable su instinto para el rebote, por más que este combinado con su fuerza. Y, desde luego, las estadísticas en su primer año son abrumadoras, ya que media 20 puntos y 12 rebotes.
Va camino del All-Star de los grandes, saltándose el partido de Rookies vs. Sophomores, algo al alcance de muy pocos, y si queda algún reproche que hacerle es la marcha penosa de su equipo. Con la compañía de Baron Davis y Gordon, cabía esperar algo más de los Clippers. Pero, por otro lado, pensándolo bien, son los Clippers.
Esperemos que las lesiones le respeten para disfrutar de su calidad y, por qué no, de su potencia. Particularmente yo espero ansioso su enfrentamiento con los mejores PFs del campeonato: Nowitzki, que este año está que arde; Stoudemire, que lidera a unos renovados Knicks y ya se cruzó con él (44 puntos hizo Blake y 39 Amare con victoria para los neoyorquinos); Garnett, siempre un rival duro; Love, que lleva un temporadón espectacular; Boozer, líder de los Bulls que ha regresado con muchísima fuerza de su lesión; y, claro está, Pau Gasol, con el que ya se ha enfrentado pero de lejos puesto que el de Sant Boi jugaba de 5. Que se preparen todos, que llega un verdadero monstruo.


