Primer asalto para Laporta
Los presidentes de los dos clubes más importantes de España han configurado escuadras espectaculares tanto en el fútbol como en el baloncesto. No obstante, en las dos modalidades, los equipos del Barça están mejor conjuntados y llevan la delantera. Ayer la diferencia en el basket quedó patente en la final de la Copa del Rey. Los azulgrana fueron muy superiores y humillaron a los merengues (80-61) que tuvieron un partido para olvidar y se rindieron temprano.
Florentino Pérez ha puesto el talonario a disposición de sus asesores y confía en que eso baste. Pero queda mucho por hacer para ponerse a la altura del Barcelona. A pesar de contar con el que es para muchos el mejor entrenador del mundo, el Madrid no está cuajando del todo. Como le ocurre al de fútbol, las grandes citas, si olvidamos la victoria ante Panathinaikos en Grecia, se le atragantan.
Messina no acaba de dar con la fórmula y algunas de sus decisiones han desatado la controversia en los medios. Prescindir de Hervelle, siempre luchador, extrañó a la parroquia madridista casi tanto como que ayer el italiano se olvidara de Vidal (fichado a petición suya) y, principalmente, de Bullock, estandarte del equipo en las últimas temporadas.
Mientras, Xavi Pascual hace de Guardiola. Aunque cuente con menos canteranos, disfruta de una plantilla larga y excelsa, donde todos tienen un papel relevante y ofrecen un rendimiento impecable que casi impide distinguir el quinteto titular del suplente. El talento de Ricky y Navarro es de sobra conocido, así como la efectividad de Basile, la potencia de Vázquez y Morris, la garra de Grimau o la clase de Mickael y Lorbek.
En definitiva, victoria merecidísima para un excelente Barça que despejó las dudas generadas por el contudente triunfo de su eterno rival en semis frente a un siempre peligroso Caja Laboral. Tanta diferencia no puede ser justificada por los días de descanso y será difícil de salvar. Con todo, paralelamente a lo que sucede en el balompié, queda tiempo para rectificar y lo importante está por jugar. Veremos si la situación cambia. Por lo visto ayer, falta mucho.



