Brawn y la locura
Los pronósticos no fallaron y los pilotos de Brawn GP confirmaron lo adelantado en todo el fin de semana al lograr un doblete histórico para un equipo debutante (por lo menos, así es considerado, pese a provenir casi directamente del desaparecido Honda). Button reivindicó su calidad desestimada en los últimos años por la prensa británica (aún más tras la aparición de Hamilton) con su primer puesto y Barrichello se aprovechó de los innumerables incidentes para resolver su incompresible error en la salida.
El circuito de Melbourne se presta a las carreras más locas por sus insuficientes escapatorias y por lo bacheado del asfalto. Como bien explicaba De la Rosa en la retransmisión, provoca un tremendo espectáculo amado por la afición pero hastiado por los pilotos, que detestan las disputas lejanas a las predicciones. Predicciones que se vieron efectivamente rotas con la salvedad de la escudería revelación. Ferrari truncó todas sus posibilidades por un fallo de Kimi y el extraño abandono de Massa mientras Hamilton salvaba la honra de McLaren con un meritorio tercer puesto (conseguido tras la sanción, otra más, a Trulli, inicialmente en el podio).
Entre tanto, Alonso salió también beneficiado por el castigo al italiano y los cuantiosos sucesos que marcaron el transcurso de la emocionante carrera. Logró cuatro puntos que se antojaban imposibles sólo diez vueltas antes de terminar. La inútil resistencia de Vettel a un Kubica favorecido por los neumáticos duros se tornó en fatídica para ambos y beneficiosa par los que rodaban por detrás tres giros antes del paso por meta. Finalmente, reafirmando la condición de caótica de la carrera, los coches vieron la bandera a cuadros guiados hasta el último momento por el safety car. Las conclusiones son que Brawn va muy fuerte y la inclusión de difusores en otros equipos se antoja primordial. Asimismo, importantes los puntos de Alonso y Hamilton que a final de campeonato pueden resultar decisivos.





