Valverde para los carroñeros
Ya está. Como era de esperar, el TAS ha ratificado la sanción haciéndola efectiva en todo el mundo. Increíble pero cierto. Mientras una cantidad ingente de ciclistas más sospechosos de dopaje (alguno lleva pulserita amarilla) gozan del favor de la UCI y demás organismos, Valverde ha sufrido una persecución que en cualquier otra circunstancia habría sido considerada ilegal y sólo motivada por una sospecha, sin prueba alguna que haya sido analizada en un laboratorio imparcial, como sugirió el equipo del murciano.
Demostrando que lo único que mueve a esta panda de buitres es la envidia, Pat McQuaid y compañía han desposeído a Alejandro de todos sus triunfos este año, que según ellos tienen mucho que ver con lo que se supone es el motivo de la sanción: una bolsa de sangre interceptada hace más de cinco años.
Como no quiero que la rabia me devore por dentro, sólo voy a añadir algo más. Aunque esté en su total derecho ante semejante atropello, Valverde debería cesar en su empeño de recursos legales porque no le conviene entrar en el fango, en el que los rastreros de la UCI y los sucios del CONI se mueven de maravilla. Que, como Basso en el impresionante Giro que ha firmado, retorne a las carreteras venciendo y demostrándoles que es un verdadero genio.
Es cierto que Basso admitió haberse dopado y Valverde no lo ha hecho, actuando de manera correcta, porque jamás se demostró lo contrario. Pero ante este muro de injusticia y falacias sólo queda tomar impulso para saltar más alto, y volar de nuevo en los sprints para dejar claro a esta cuadrilla de impostores que Alejandro Valverde es el número 1, por más que se encarguen de borrarle rápido del ránking.
Mentirosos, ojalá os atragantéis con la carroña.

