El galáctico barato
Al Madrid le bastaron dos fogonazos para fulminar a un Tenerife demasiado blando en defensa. De cualquier modo y pese a las exigencias de los medios, el equipo blanco tuvo fases de juego bastante aceptable en las que combinó el balón con acierto. Si bien es cierto que tanto Sevilla como Lyon opondrán mucha más resistencia, hay que comprender que los duelos tan desequilibrados, tristemente tan comunes en esta Liga, no invitan al esfuerzo excesivo.
Precisamente por eso hay que resaltar el papel de los secundarios en este campeonato y, asimismo, hay que criticar a los supuestos galácticos cuando no resuelven los partidos importantes. Jugadores como Albiol, Garay o Arbeloa trabajan a destajo y han aportado una solidez defensiva que Casillas celebra cada día.
Me gustaría destacar el papel de Xabi Alonso, que en las últimas citas ha asumido por fin el mando del equipo y ha demostrado su adaptación total, principalmente porque ha estado mejor rodeado y Lass ha aprendido a no estorbarle. Su baja para el partido contra el Olympique no es baladí. También me gustó Kaká, que de una vez por todas lanzó sus peligrosos contraataques y se desmarcó con tino, aunque le falta algo más de precisión cuando encara a los defensas y sigue un poquito por debajo de lo esperado, pero no tanto como algunos periodistas insisten en señalar.
Sin embargo, si alguien destacó la noche de ayer no fue otro que el “Pipita” Higuaín. Certero en sus dos goles, al primer toque como el mejor Hugo Sánchez, rozando el hat-trick con una vaselina imperial y, además, asistiendo con generosidad a Kaká. Muchos le achacan que desaparece ante los grandes. Bastante hace Gonzalo en los otros partidos, regalando puntos importantísimos a su equipo, como para crucificarle por ese lunar. Pero lo mejor de todo es que estoy convencido de que este galáctico barato acabará por rendir ante los rivales fuertes, porque si de algo ha dejado constancia en estos tres años el “Pipa” es, por encima de sus goles, de su capacidad de trabajo y de progresión.
Finalmente, conviene recordar el buen partido de Marcelo. Ofensivamente el chaval es un portento pese a ser innegables sus lagunas defensivas. Su aportación por la banda izquierda es siempre un desahogo para los atacantes y aunque no sea, por lo menos de momento, jugador para los encuentros clave, sus intervenciones son sin duda de gran ayuda ante rivales de menor exigencia.






